lunes, 26 de mayo de 2008

CUANDO EL MUNDO NO TIENE OLOR


Estimados y como siempre muy queridos y respetados lectores, bien dice el sabio refranero popular: Mientras más masa, más mazamorra. Y es que uno mientras más vive, más se entera de cosas nuevas, y por ende, más aprende. En estos días conversaba con un viejo amigo al cual no veía desde hacía mucho tiempo, y al consultarle sobre su salud -pregunta obligada en nosotros los adultos mayores- me respondió que estaba padeciendo de una fuerte Anosmia. ¿Y que carrizo será eso, me pregunté en mi mente? Tan pronto terminamos la tertulia, acudí a la más grande enciclopedia universal como lo es Internet, y raudo escribí en el buscador de google la palabra Anosmia; enterándome de entradita que se trata de las deficiencias y finalmente carencia del olfato. Claro me dije de inmediato, si tenemos sordos, mudos y ciegos, al combo le hacia falta los que no huelen, y lógicamente también se debe incluir a los que tienen problemas o deficiencias del gusto o paladar, pero esto lo investigaré en otro momento. Si usted mi querido lector, que es un común y humilde ciudadano como yo lo sabia, pues sinceramente le felicito. Yo me declaro una vez más neófito en la materia, por lo cual quiero compartir con quienes al igual que yo no tenían ni la más remota idea de esta patología, lo que es la Anosmia, y mosca con los amigos galenos, que no me estoy metiendo en su terreno, esto es meramente informativo, y producto de una investigación bibliográfica, de un siempre curioso e inquieto ciudadano de la tercera edad.
La Anosmia es la pérdida progresiva, y finalmente total del sentido del olfato. Según explican los expertos, en la actualidad existen tres tipos de este padecimiento: la primera es la anosmia congénita, que se determina al momento de nacer porque no se desarrollan las fibras olfatorias (el nervio que contiene los receptores del olfato); la anosmia traumática, que sucede cuando la persona sufre algún golpe cerebral y le causa la falta del sentido, y, por último, la inflamatoria, que es causada por cualquier proceso inflamatorio de la nariz como la sinusitis o rinitis. Tanto la congénita como la traumática son padecimientos incurables, ya que las fibras del nervio olfativo se separan a la altura de la placa cribiforme (el hueso en la base del cráneo que separa el espacio intercraneal de la cavidad nasal); sin embargo, la anosmia inflamatoria puede ser curada al momento de sanar las enfermedades antes mencionadas o con cirugía.
La anosmia congénita es la más padecida (un 30 por ciento a nivel mundial). Según los especialistas, los pacientes que tienen esta deficiencia no saben que la padecen, si no fue detectada al nacer y lo descubren después de los diez años, es una enfermedad subjetiva y auto-detectable, ya que comienzan a tener dudas del porqué no pueden percibir olores que terceras personas sí. A pesar de que la anosmia no puede llevar a una persona a la muerte, el facultativo la considera un padecimiento importante, que limita a lo especialistas, ofrecerle a los pacientes una calidad de vida estable. Además, sostienen los estudiosos de esa patología, el sistema olfativo no ha tenido avances médicos como los demás sentidos, pero la ciencia investigativa sigue avanzando a pasos acelerados es esta y muchas otras áreas del conocimiento humano.
enriquealtazini@cantv.net

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