martes, 3 de junio de 2008

EL EMBARAZO DE LA MUJER INDÍGENA


Bajo la dirección de Emanuele Amodio, de la Escuela de Antropología de la Universidad Central, y con auspicio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), un equipo estudió durante dos años en seis de los 35 pueblos indígenas venezolanos las pautas seguidas en nueve fases o áreas de la crianza de niños y niñas.

Un estudio registró que comunidades diferentes en regiones muy variadas tienen usos, creencias y rituales parecidos sobre el embarazo y el parto, el cuidado del recién nacido, la enseñanza de destrezas, la siembra de valores y la conversión de niños en adultos, en medio de la difícil convivencia o resistencia a la escuela, la medicina o la televisión del "mundo criollo".

El estudio abarcó a comunidades de los pueblos wayúu y añú (arawacs del extremo noroeste), ye'kuana (caribes del sur), waraos (del delta del río Orinoco, al este), jivi (en la confluencia del Orinoco y el Meta) y piaroa (alto Orinoco).

La primera de las pautas fue el embarazo, estudiadas primera semana de matrimonio en las parejas wayúu, en tanto las mujeres ye'kuana preferirían traer su primer hijo a los dos años de formada.

La gestación lleva a cuidados especiales, y en todas las culturas hay prohibiciones míticas -- que a menudo abarcan al padre además de la madre-- sobre el consumo de carne producto de cacería o especies de pescados que pueden influir en la salud del niño. Otro rasgo es preferir que el bebé crezca pequeño en el vientre, para facilitar el parto. En todas las etnias la placenta es envuelta y enterrada, jamás arrojada a las aguas. Los mellizos no son bien vistos, y los antiguos piaroa dejaban a uno de los niños donde enterraban la placenta para que quien quisiera pudiera recogerlo.
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