sábado, 28 de julio de 2007

Re-evaluando la Vida



Todo en nuestra vida tiene sentido, cada circunstancia, cada relación, cada actividad, cada instante. En todo hay una oportunidad, hay un mensaje, pero para entender esto hace falta entender primero las necesidades del ser humano y lo que nos impulsa a interactuar con el mundo de cierta manera.

Según la seguridad o la inseguridad que tenemos acerca de la obtención de algo que necesitamos, esto se va manifestar en nuestra vida de distintas formas. Por ejemplo, si pensamos que hay escasez de un recurso, entonces actuaremos como si no lo hay y nuestro nivel de vida se estancará en la búsqueda o la obtención de esto. La mentalidad de escasez o de pobreza no tiene que ver con la ausencia real de un recurso. Las personas que producen y generan recursos son personas que aprendieron a tener seguridad en su habilidad para obtener estos recursos. Usualmente estas personas vienen de un entorno familiar donde tuvieron ejemplos positivos en esa área. Vieron que era posible producir el dinero y obtener lo que deseaban. Como no crearon temores en esta área, aún si pierden dinero o un trabajo tienen confianza en que volverán a obtenerlo. Es por esto que creen más en su capacidad y persisten más en sus acciones, obteniendo lo esperado. Este mismo principio funciona en cuanto a la pareja, si hay temor al abandono, al rechazo o a la soledad tendremos conflictos en esta área. Tener amistades, valorar lo que hacemos y lo que hacen otros, son áreas donde la manifestación de lo que deseamos depende de la seguridad que tenemos, y que esto es algo que la vida y las relaciones nos darán y no algo que no existe para nosotros. La seguridad y confianza producen paz en cuanto a la obtención de las necesidades y llevan a que tarde o temprano se obtengan. Esta seguridad a su vez libera la energía de la persona hacia la búsqueda del desarrollo de niveles más altos del ser, como son el amor, el servicio, y la actualización.

Para poder re-evaluar nuestra vida y entender nuestros temores, nuestras inseguridades y, por ende, lo que sucede en nuestro entorno y los resultados que obtenemos en nuestras relaciones, debemos evaluar qué necesidades de las que mencionaré, son las que nos producen inseguridad. Debemos observar en que nivel de existencia estamos estancados y cómo nos sentimos en cuanto a esta área. Las áreas donde más dudamos, donde más inseguridad tenemos son las áreas que producirán más conflicto, menos paz y felicidad.

Las necesidades básicas o fisiológicas del ser humano son: respirar, beber agua, dormir, tener salud, comer, liberar los desechos y sexuales. Las que le siguen son las de seguridad física: empleo, ingresos, recursos, seguridad moral, seguridad familiar, protección de la propiedad personal y seguridad de estima. Luego de las de seguridad, están las necesidades de afiliación: asociarse con otros seres humanos, participar, ser aceptado, tener amistades, afecto y amor. Luego las de reconocimiento, de ser valorado. De último tenemos la necesidad de autorrealización, considerada la necesidad más elevada. Esta última conlleva a que el ser humano encuentre sentido a su vida y desarrolle su potencial, logrando amar de verdad. Es un nivel que lleva a la plena felicidad y a la armonía.

La búsqueda del espíritu y la conexión con la vida como un todo nos llevan a obtener o recobrar la seguridad, a pesar de las experiencias vividas en el pasado. Desengancharnos de los temores e inseguridades que sentimos en cuanto a la obtención de algún recurso, sea físico, emocional o de autorrealización, depende entonces de la seguridad que tenemos al percibir la vida, a Dios y a uno mismo en relación al entorno

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